Tres claves para entender las falsas cadenas de WhatsApp

En su mayoría buscan generar confusión o sembrar alerta por amenazas inexistentes. Psicosis en Tucumán por supuestos secuestradores.

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En los últimos días en Tucumán comenzaron a circular a través de las redes sociales y cadenas de WhatsApp las fotos de cuatro hombres a los cuales se los indica como autores de varios delitos y en dicho mensaje se alerta a la comunidad ya que son presuntos secuestradores de niños. La falsedad del alerta está dada en que los rostros de las personas pertenecen a ciudadanos que están presos en México.

La conmoción y psicosis que generan alarmas como esas desataron una catarata de publicaciones en la provincia y fueron varios los que colgaron en las redes de lo que estaba sucediendo. El alerta (con audios de por medio) en realidad es falso, ya que las cuatro caras que figuran en las fotos corresponden a ciudadanos que están presos en México y no son secuestradores de niños. La misma clase de alerta circulo en varias provincias del país.

El mismo tipo de falso mensaje circuló con el alerta de la presencia de una camioneta Trafic en donde se desplazaban varias personas fuertemente armadas y que secuestraban jóvenes para sumergirlas en la trata, como así también de un perfume que te hace dormir.

A pesar de que el secretario de Seguridad Ciudadana, Paul Hofer, explicó que se tratan de mensajes falsos, la psicosis desatada por los mensajes anónimos se convirtió en una peligrosa amenaza que ayer a punto estuvo de provocar una tragedia luego de que  cinco hombres fueron confundidos con los supuestos “secuestradores” y recibieron una paliza en avenida Francisco de Aguirre al 200.

¿Qué propósito tienen estas cadenas?

1- Muchas veces las versiones que circulan por WhatsApp no tienen otra finalidad que generar alerta o confusión. Son la versión actual del `teléfono descompuesto` que jugábamos cuando éramos chicos. Ingenuas o no, lo cierto es que con frecuencia sus mensajes logran viralizarse con enorme rapidez. Y es que en general buscan sensibilizar a la gente o apelan a su solidaridad. Por eso la mayoría de los usuarios termina por reenviarlas sin tomarse la molestia de ver si son ciertas. Por eso, hay que tener mucho cuidado con ese tema.

2- Uno nunca sabe cómo puede afectar a otras personas esa información falsa que uno está contribuyendo a difundir. Si bien es responsable el que manda el mensaje original, la forma se va replicando en forma descontextualizada y hace que mucha gente mayor entre en pánico, como viene sucediendo en la provincia.

3- Aunque no siempre resulta fácil determinar la veracidad de una cadena que nos llega al teléfono, existe una regla sencilla a seguir: lo mismo que con las leyendas urbanas, cuando vienen del tío de un amigo de un compañero de trabajo que nadie sabe cómo se llama…. casi seguro que no son verdad.

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